En el siglo XXI nos encontramos en una situación única en la historia de la Ciencia: el Universo ha evolucionado de acuerdo con unas leyes que conocemos y que la Vida en la Tierra también ha evolucionado siguiendo leyes que empezamos a desentrañar. Ambas evoluciones comparten principios básicos. El punto de encuentro entre ambas está en comprender el origen de la vida en nuestro planeta o en otros lugares del Universo. La constatación de estos principios requiere la búsqueda de vida en otros lugares del Universo y del sistema solar en particular.